Casi todas las tiendas en línea revisan visitas y ventas. Entre esos dos números pasa todo lo interesante, y es ahí donde se encuentra el dinero que se está quedando en el camino.
1. Tasa de conversión, pero segmentada
El porcentaje de visitas que terminan en compra. El número general sirve poco; el valor está en partirlo.
Sepáralo por dispositivo, por origen del tráfico y por categoría de producto. Casi siempre aparece un hallazgo incómodo: el celular convierte la mitad que la computadora, o el tráfico de una campaña trae mucha gente que no compra nada.
2. Abandono del carrito, paso por paso
Saber que el setenta por ciento abandona no sirve. Saber en qué pantalla abandona, sí.
Los tres culpables habituales son el costo de envío que aparece hasta el final, el registro obligatorio antes de pagar, y un formulario que pide más datos de los necesarios. Los tres se arreglan sin rediseñar la tienda.
3. Búsquedas internas sin resultado
El reporte más subestimado de cualquier tienda. Son clientes que llegaron con intención de compra, escribieron exactamente lo que querían y no encontraron nada.
A veces revela que no tienes el producto, y es información comercial valiosa. Casi siempre revela que sí lo tienes pero con otro nombre, y eso se corrige agregando sinónimos al catálogo en una tarde.
4. Valor promedio de pedido
Subir este número suele ser más barato que traer más visitas. Se mueve con productos complementarios bien puestos en la ficha, con paquetes armados y con un umbral de envío gratis calculado sobre el ticket real, no inventado.
Un detalle que se olvida: mide también el margen promedio. Vender más caro con menos margen no es una mejora.
5. Recompra
Qué porcentaje de tus clientes compra por segunda vez y en cuánto tiempo. Es el número que separa una tienda que crece de una que corre en su lugar comprando publicidad cada mes.
Si es bajo, el problema rara vez está en el sitio: está en el producto, en el tiempo de entrega o en el silencio después de la compra.
Lo que hay que dejar bien medido antes
Nada de esto sirve si la medición está rota. Antes de sacar conclusiones vale la pena verificar tres cosas: que el evento de compra se dispare una sola vez por pedido, que el tráfico interno del equipo esté excluido, y que las campañas lleguen etiquetadas para poder distinguirlas.
Hemos visto reportes completos construidos sobre datos duplicados. Las decisiones que salen de ahí cuestan más que no medir.
Una revisión al mes basta
No hace falta un tablero que nadie mira. Una sesión mensual con estos cinco números, comparados contra el mes anterior, y una sola acción concreta por reunión. Así se avanza.
En Lava desarrollamos tiendas en línea a la medida y sobre Odoo, con la medición configurada desde el arranque. Si quieres que revisemos la tuya, escríbenos.