Casi todas las empresas que cambian de ERP lo posponen por lo mismo: nadie quiere ser el responsable de que el sistema no funcione el día que hay que facturar. Es un miedo razonable. También es un problema resuelto, si el corte se planea desde el principio.
Primero decide qué se migra y qué se archiva
La tentación es traer todo. Diez años de movimientos, todos los clientes que alguna vez compraron, cada producto que estuvo en catálogo. No lo hagas.
Lo que necesita vivir en el sistema nuevo es lo que vas a usar: catálogo vigente, clientes activos, proveedores activos, saldos abiertos e inventario actual. El histórico se conserva aparte, exportado y accesible para consulta, sin ensuciar la base nueva.
Esta decisión sola puede recortar semanas de proyecto.
La limpieza va antes que la migración
Todo sistema viejo acumula basura: el mismo cliente dado de alta tres veces con distinta razón social, productos con claves duplicadas, unidades de medida que nadie recuerda por qué existen.
Si migras eso tal cual, el problema se muda contigo. La limpieza se hace en el archivo de exportación, antes de cargar, y la valida quien conoce la operación, no quien programa.
Corre los dos sistemas en paralelo
Durante unas semanas, la operación se captura en el sistema viejo, que sigue siendo el oficial, y en Odoo, que está en pruebas. Se comparan resultados: el mismo pedido, la misma factura, el mismo movimiento de inventario.
Es trabajo doble y por eso hay que acotarlo en el tiempo, pero es la única forma de descubrir las diferencias en un entorno donde equivocarse no cuesta. Los errores aparecen aquí, no el día del arranque.
Elige bien la fecha de corte
El corte se hace en el punto más tranquilo del calendario. Nunca a fin de mes, nunca en cierre fiscal, nunca en temporada alta. Para la mayoría, un fin de semana largo a mitad de mes es lo ideal.
Y se hace con saldos congelados: se cierra el sistema viejo un viernes, se cargan saldos e inventario final, se arranca el lunes con números que cuadran contra la contabilidad.
Capacita antes, no después
El error más caro es capacitar la semana del arranque. La gente llega al lunes crítico con el sistema visto una vez, en una sala, sin haberlo tocado.
Lo que funciona es al revés: acceso temprano a un ambiente de pruebas con datos reales, para que cada área practique su tarea diaria en el sistema nuevo mientras el viejo sigue vivo. Cuando llega el corte, ya lo usaron cuarenta veces.
Ten un plan de regreso
Poco probable, pero necesario: qué se hace si el lunes algo no funciona. Quién decide regresar al sistema anterior, hasta qué hora del día se puede decidir, y cómo se recuperan las capturas hechas en Odoo.
Tener escrito ese plan tranquiliza al equipo y, en la práctica, casi nunca se usa. El solo hecho de escribirlo obliga a pensar los riesgos con anticipación.
Qué esperar en tiempo
Una implementación acotada, de dos o tres procesos y con datos razonablemente ordenados, se mide en semanas. Una que abarque toda la operación de una empresa con producción y varias sucursales, en meses. Cualquiera que te prometa un ERP completo en dos semanas está vendiendo otra cosa.
En Lava acompañamos migraciones de sistemas propios y de otros ERP hacia Odoo. Si estás evaluando el cambio, platícanos de qué sistema vienes y armamos el plan de corte.